Nada, pasé al final totalmente del blog, tengo poco tiempo, y el que tengo lo dedico a mi hijo, y la imaginación... qué habrá sido de ella... Bueno ya que la musa no me inspira mas que sexo, como lo hace mi musa, mi mente hoy tiene un concepto de oscuridad y serenidad. Veamos que me sale.
Serena.
Fría y caliente.
Segura.
Cercana y distante.
Bella.
Seria y alegre,
Tú, si tú,
la muerte.
Haces que mi ser anhele su destino,
y cual sino destino de la vida que la muerte.
De no saber a no querer,
muy poco hay que entender.
De amar a odiar,
solo un paso e de dar.
De reír a llorar,
tu palabra puede bastar.
Ambos sabemos que la fe es ciega,
ambas queremos lo que con el destino,
finalmente llega.
Otra vez tu rozas mi alma,
más en ti que en mi amante,
encuentro yo mi calma.
Desespero para verte
convertida en mi ama.
Anhelo odiarte
y mantenerte alejada.
Entiendo, compañera,
que a mi estás apegada.
Como el todo al todo,
como el amor a la amada.
Estoy sosa... no me llega a gustar. Luego dicen eso de que los peores críticos somos nosotros mismos... será verdad?
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